ECMH

Hola, quiero crear una nueva conexión (neuronal) contigo.

April 4, 2014

Este post pertenece a una serie de artículos creados para mi clase de neuromarketing.

Enamorarse es un proceso lindo. No solo involucra un montón de emociones, sino también mucho aprendizaje y la realización de nuevas conexiones, y cuando hablo de nuevas conexiones, nos referimos, a las conexiones neuronales.

De hecho, es uno de los procesos que involucra aprendizaje de comportamientos de otra persona: qué le gusta, qué no le gusta, qué lo hace feliz, qué no, incluso, saber sus reacciones, cómo se comporta, su lenguaje no verbal, esas cosas van creando nuevas “conexiones neuronales”.

Es por ello que el cerebro es un órgano tan dinámico: aprende y desaprende, se renueva, se reinventa, limpia lo que no sirve y nos da las dosis diarias de información que necesitamos. Es como enamorarse: haces una conexión con algo, aprendes, haces cosas automáticamente y deshechas (o en otras obvias o aprendes) de los defectos de la otra persona y sí llegases a cortar, eliminas completamente esos sentimientos, es decir, no se re-activan tan fácil, podes eliminar información que no te sirve automáticamente y no sentirte mal en el proceso, porque, nisiquiera te diste cuenta.

Optimizando nuestro cerebro

Sino existiese este tipo de neuroplasticidad, nuestro cerebro (y nuestras vidas) serían sumamente complicadas ¿te imaginas el proceso para olvidar algo? ¿te imaginas qué tuvieses que aprender cosas básicas a través de un proceso largo? o tener que decirle a tu cerebro: necesito que olvides esto, porque ya no nos hace bien (estoy evitando que nos deprimamos y que tengas pensamientos no lucidos y queras hacerte daño en la vida), así que nuestro cerebro usualmente juega por nuestra parte, queriendo que nuestra vida sea lo más tranquila posible y que los procesos de aprendizaje sean lo menos tedioso posibles, en el sentido que vos estas aprendiendo sin saberlo, a pura observación, cuando querés hacer algo que no sabes que haz hecho pero tu cerebro te lo recuerda de la nada o te da una imagen de cómo hacerlo: ¡DING DING DING! sabes que ya tenías el conocimiento adquirido, pero no sabías que estaba, pero tu cerebro sí. Lo mismo pasa cuando haz tenido un momento difícil. Tu cerebro te dice: chavo, quiero que olvides esto. Esto no te hace bien, lo eliminaré.

Y nuestro cerebro nos canta seguramente:

I’ve changed my mind
I take it back
Erase and rewind
‘Cause I’ve been changing my mind
Erase and rewind
‘Cause I’ve been changing my mind
I’ve changed my mind

Así que al final del día, debemos de estar agradecidos por la neuroplasticidad de nuestros cerebros, que nos permiten aprender, asociar cosas y ponerlas en práctica, olvidar para hacernos sentir mejor, pero sobre todo, darnos la posibilidad de generar nuevas conexiones, no solo entre neuronas, sino también con otros humanos.

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